Bruselas — El proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur enfrenta un nuevo freno, luego de que varios Estados miembros expresaran reservas sobre su aprobación en las condiciones actuales.
Gobiernos europeos manifestaron preocupaciones vinculadas principalmente al impacto del acuerdo en el sector agrícola, advirtiendo que la apertura comercial podría afectar a productores locales si no se incorporan salvaguardas adicionales. En ese marco, algunos países consideran que aún no están dadas las garantías necesarias para avanzar hacia la firma definitiva del pacto.
El acuerdo, negociado durante más de dos décadas, busca eliminar aranceles y ampliar el intercambio entre ambos bloques, pero requiere del respaldo político de una mayoría de los Estados miembros de la UE para entrar en vigencia. La falta de consenso interno vuelve a postergar ese objetivo.
Desde la Comisión Europea sostienen que el tratado permitiría fortalecer los vínculos económicos y estratégicos con América del Sur, aunque reconocen que las resistencias internas complican el calendario previsto. Mientras tanto, sectores críticos reclaman mayores compromisos en materia de estándares ambientales, sanitarios y de competencia justa.
El nuevo escenario deja en suspenso la posibilidad de una ratificación a corto plazo y abre la puerta a que las negociaciones se extiendan más allá de lo previsto inicialmente.
Texto elaborado a partir de información publicada por medios europeos sobre las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur.

