viernes, enero 23, 2026
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Entre la altanería y la dependencia: el drama político de Paraguay

Me hago eco de una publicación en la plataforma X de la periodista Francisca Pereira @Francis970AM, quien en unos posteos analizó el evento de la cumbre del Mercosur, en el que Santiago Peña tomó el mando como presidente pro tempore. La periodista le pidió al presidente Peña que «bajara dos cambios al presidente», pues le hizo recordar que Brasil es un «vecino poderoso» de Paraguay, muy por el contrario de lo que ahora se está instalando: que los EE.UU. es amigo y aliado estratégico del Paraguay, asunto que solo a futuro se verá y se constatarán las verdaderas intenciones de Tío Sam para con Paraguay.

En ese sentido, concuerdo con la periodista de que Paraguay está bajo el yugo y control de los EE.UU. actualmente, pues hace poco se firmó un acuerdo de cooperación con los EE.UU., y del cual la ciudadanía ni siquiera conoció el tenor del acuerdo, claro, excepto del tenor diplomáticamente correcto.

De acuerdo a lo revelado por los medios de prensa que cubrieron dicho evento, se pudo notar que el presidente Peña intentó cubrirse de una coraza infranqueable hacia Brasil y, además, trató de darle lecciones de liderazgo al presidente Lula, quien es un viejo zorro de la política del país vecino; aún con esa edad y batallas a cuestas, sigue manteniéndose firme en la política brasileña.

El quid de la cuestión y base principal de esta arremetida del presidente Peña fue la descoordinación de la inauguración del Puente Binacional de Integración que une a dos ciudades: Presidente Franco y Foz de Iguazú, pues ambos mandatarios inauguraron solos por su lado. Ante este faux pas, Peña incriminó a su canciller y, también de paso, al canciller de Brasil. En el análisis de la periodista, se menciona textualmente: “…debido respeto, le digo que usted faltó hoy al respeto, primero a su canciller y después al propio presidente Lula, a quien en su discurso ante el Mercosur le quiso dar lecciones de liderazgo. Sr. Presidente, le sugiero postura firme, pero con inteligencia ante Brasil y no actuar con altanería…”

Más que en la llaga, las palabras de la periodista coinciden totalmente con lo que comparto, pues recriminar en público a altos funcionarios del gobierno y, más aún, en una cumbre importante, demuestra poco respeto y, además, desconocimiento de diplomacia para tratar este tipo de falencias organizativas. Ante esto, la periodista le sugiere al Peña una «postura firme, pero con inteligencia y no actuar con altanería», y tiene razón, pues la soberbia y la altanería se han caracterizado en los últimos tiempos del gobierno de Peña: solo gobierna para algunos seguidores y aduladores que quieren estar mejor y alabar a su primer anillo.

Bajo mi mirada, conocer el motivo real del faux pas de esta inauguración no lo sabremos nunca, pero la inferencia es libre y estimo que concuerdo con Pereira: es un mensaje para Paraguay, justamente por su inclinación casi ciega hacia la política ambivalente de los EE.UU. actualmente. Y para cerrar, Paraguay no es amigo ni aliado de los EE.UU., sino un simple mandadero, o mejor dicho, un vasallo más que debe obedecer a su amo. Por el momento, nadie sabe el porqué de este viraje de Paraguay hacia los EE.UU., aunque las lenguas viperinas insisten en algún perdón muy pesado hacia algún referente político del país.

En fin, lo que se valida con esto es que Paraguay aún sigue bajo el yugo de Brasil, y difícilmente podrá salirse de él, aún con la ayuda de los EE.UU., sino con estrategias diplomáticas reales y, sobre todo, educando a su pueblo para convivir democráticamente y en armonía en una situación demográfica compleja.

Como dice Pereira, Brasil podría decir mañana mismo: Acabou a festa”

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