Irán vive actualmente un período de fuerte inestabilidad interna marcado por protestas sociales, tensión política y una respuesta cada vez más dura por parte de las autoridades. Las manifestaciones comenzaron a finales de 2025 como una reacción al deterioro de la situación económica, caracterizada por una alta inflación, el aumento del costo de vida y la pérdida de poder adquisitivo de amplios sectores de la población. Sin embargo, con el paso de los días, las protestas adquirieron un tono más político y se transformaron en una expresión generalizada de descontento hacia el sistema de gobierno.
De acuerdo con información de la agencia Reuters, las movilizaciones se extendieron a distintas ciudades del país y pusieron en alerta a las autoridades iraníes, que reforzaron la presencia de fuerzas de seguridad y anunciaron medidas para proteger edificios públicos e infraestructuras estratégicas. El gobierno ha atribuido parte de la inestabilidad a supuestas interferencias externas, un argumento recurrente en momentos de crisis interna, mientras intenta mantener el control del orden público.
La respuesta estatal ha incluido detenciones, restricciones a las comunicaciones y advertencias severas contra quienes participen en las protestas. Estas acciones han generado preocupación tanto dentro como fuera del país, ya que limitan el derecho a la protesta y la libertad de expresión. Al mismo tiempo, la falta de información independiente dificulta conocer con precisión el alcance de la represión y el número de personas afectadas.
Este escenario se desarrolla en un contexto internacional complejo, con Irán bajo presión por sanciones económicas y tensiones diplomáticas persistentes con países occidentales. La combinación de problemas económicos estructurales, descontento social y aislamiento externo ha creado un clima de incertidumbre que plantea serios desafíos para la estabilidad del país en el corto y mediano plazo.
En síntesis, la situación en Irán refleja un profundo malestar social y una creciente distancia entre el gobierno y parte de la ciudadanía. La evolución de las protestas y la respuesta de las autoridades serán determinantes para el futuro político y social del país.
Fuente: Reuters (enero de 2026)

