viernes, febrero 27, 2026
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La enfermedad del IPS: corrupción, abandono y complicidad política

En la reunión del martes 24 de febrero del corriente año con el presidente del IPS, funcionarios y miembros de la Comisión Permanente del Congreso, se ha escuchado de todo y de todos los colores: desde defensas de puro tinte político hasta explicaciones cuasi técnicas que no lograron convencer a los miembros de dicha comisión.

La senadora Celeste Amarilla, muy fiel a su estilo de abordar frontalmente los temas, le ha espetado al presidente del IPS. Dr. Jorge Brítez, y a sus allegados la inutilidad de no poder controlar el desorden de gestión e infraestructura que padece el IPS. Esto no es nuevo; ya casi desde sus orígenes, el IPS ha sido un botín de oro para los políticos. Durante la dictadura, ni hablar de cómo fue manejada esta institución. Quizás algún pariente de Manito Duarte podría dar algunos detalles sobre el manejo de esta institución.

Hoy, en pleno 2026, siglo XXI, siguen las mismas quejas de los asegurados: falta de atención médica adecuada, escasez de medicamentos, infraestructura precaria, ascensores que no funcionan. Son solo ejemplos ilustrativos de los problemas estructurales de esta institución que persisten con el correr del tiempo.

El quid y motor de esa reunión con la Comisión Permanente fue la licitación del servicio de lavandería, cuyo monto oscilaría en una cifra nada despreciable: unos 160.000 millones de guaraníes.

El tema de fondo es la falta de gestión en esta institución. Hasta ahora, nadie ha dado en la tecla para reencauzar y modernizar el IPS. Que alguien me corrija si hubo algún presidente del IPS o del gobierno que haya mejorado la situación de los asegurados; si me lo dicen, me callo.

Ante esta desidia de gestión, el Dr. Brítez se lució al afirmar que ni siquiera “un genio de Harvard podría solucionar el problema”. Ante esta desafortunada afirmación, este señor no tiene más remedio que abandonar la institución y retirarse antes de que la situación empeore. Si no es capaz de ordenar, reestructurar y administrar con honestidad los multimillonarios fondos del IPS, no tiene nada que hacer allí.

Pero el salvavidas de esta situación es el propio presidente Peña, ya que aún goza de la confianza del presidente, y por esa razón este señor sigue al frente de la institución. Además, el presidente del Congreso, devenido a pugilista, lo sigue apoyando porque Peña también lo respalda.

¿Hasta cuándo este Congreso va a trabajar solo para amigos, amiguetes, negociados, nepotismo y demás clanes que desangran las arcas del Estado?

En resumidas cuentas, Brítez debe irse de esa institución, no ahora, sino que ya lo hubiese hecho ayer. No se puede jugar con la salud de los asegurados, quienes religiosamente pagan sus aportes. Y, aun así, como van las cosas, no se sabe si realmente las generaciones futuras tendrán una jubilación digna.

Pero eso sí: hay plata para fondear bancos amigos y para dar préstamos a empresas privadas que nada tienen que ver con los ideales del IPS.

Ojalá que las muertes que en estos días se han producido en el IPS puedan remover la conciencia de aquellos corruptos que se aprovechan de esta noble institución. Y, antes de olvidarme, que el Estado pague la deuda que tiene con el IPS; entonces sí se podría pensar que algo podría cambiar en su gobernanza.

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