lunes, marzo 9, 2026
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Mademoiselle

Me pasaría horas y horas
observándote.
Tu carita fina de ángel traviesa,
tus piececitos blancos
y tus ojos, sí, tus ojos
azules profundos
que de vez en cuando
revientan en agridulces lágrimas.

Estás siempre allí,
observada y deseada.
Tú lo sabes, pero lo ignoras.

Impones tu presencia con tu toque francés:
con tu chal,
con tu carterita de cuero de liebre,
con tus tacones altos,
con el negro vestido en tu inmaculada piel blanca
y tus labios
bien pintados con un rojo pasión.

Así eres tú,
¡Mademoiselle!
Como un día de verano en París.

*Martin Claßen von Holstein

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