Endedudarse de por sí no es bueno ni malo, toda vez que esa deuda sirva para mejorar la calidad de vida de las personas, y en el caso delo Estado, el fin es proporcionar bienestar a través de buenos servicios a la población.
Sin embargo, tras salvar a Paraguay del default. Sin dinero siquiera para cubrir salarios estatales, y una deuda impagable con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en ese entonces ministro de economía, Dionisio Borda encaró una reforma austera de modo a sacar al país al flote, con el respaldo del entonces presidente Nicanor Duarte Frutos.
Con medidas impopulares y costo político, la situación financiera se estabilizó y el Estado pudo equilibrar los gastos y las recaudaciones. Sin embargo, para sostener su gobernabilidad, el expresidente Fernando Lugo, tuvo que hacer concesiones al ámbito político, con aumentos siderales para los estatales que llegaron hasta el 70%, especialmente al ala dura de los colorados quienes lo mantenían en el poder con el apoyo “piolita” de los liberales.
Desde entonces la deuda del Estado crece como bola de nieve y hoy se encuentra por encima de los USD 20.000 millones, que representa el 42% del Producto Interno Bruto (PIB), una delgada linea que preocupa a acreedores internacionales y calificadoras de riesgo.
Lo triste es que todo este endeudamiento no se tradujo en la misma velocidad que la inversión pública; hospitales, seguridad y niveles educativos siguen dando mucho que desear y si bien la carga impositiva del país es una de las más bajas de la región (13%), la carga impositiva indirecta es mucho mayor para las familias paraguayas ya que tienen que pagar al sector privado por mejores servicios de educación y salud e infraestructura, que no son otra cosa que impuestos indirectos.
Política de Estado
Los siguientes presidentes que sucedieron a Lugo continuaron con la política de endeudamiento, principalmente Mario Abdo Benítez, que se encontró en la encrucijada de invertir más en áreas sociales para enfrentrar la terrible crisis económica derivada de la pandemia Covid-19.
También el presidente Peña, desarrolla una fuerte campaña de endeudamiento y en poco tiempo e Gobierno endeudó al país en miles de millones de dólares con organismos financieros internacionales y emisión de bonos soberanos con aval de la planadora colorada en el Congreso.

Hoy gran parte de las recaudaciones van destinadas al pago de intereses de la deuda, sobrando poco y nada para obras públicas y sociales. Por si fuera poco, algunos servicios públicos empeoraron
Esto preocupa a organismos como el Fondo Monetario Internacional, el BID y el Banco Mundial quienes presionan a que Paraguay se ajuste a su ley de Responsabilidad Fiscal, incumplida hace años, aunque para este período fiscal el ministro Carlos Fernández Valdovinos promete cumplir, de acuerdo al Presupuesto General de Gastos 2026.
Más allá de la deuda externa, la deuda pública flotante con empresas locales sobrepasa los USD 1.000 millones principalmente con constructores y proveedoras de medicamentos, que escasean siempre, entre parentesís.
Repercusiones
El expresidente del Banco Central del Paraguay José Cantero advierte que las defensas claves de Paraguay contra choques externos –la liquidez del sistema financiero y la capacidad de deuda pública– están bajo una presión creciente.
Advirtió que, en el caso de Paraguay, dos de esos escudos son el sistema financiero y la deuda pública, aunque ambos enfrentan márgenes más estrechos para seguir amortiguando impactos.
El extitular de Hacienda, César Barreto Agregó: “Paraguay, en cuanto a nivel de deuda, está en color naranja. Estamos en niveles manejables todavía, pero en situación complicada. Tenemos que corregir eso, ya que se ve afectado por la convergencia del déficit fiscal”, mencionó el economista.

Más deudas
El jefe de la cartera económica resaltó la intención de seguir emitiendo los títulos de deuda en guaraníes y de esta manera seguir mejorando el perfil de la deuda y guaranizando el pasivo estatal. De concretarse esta operación sería el tercer año consecutivo en colocar bonos en moneda nacional en el mercado internacional. Fernández dijo que esto dependerá de las condiciones del mercado.
El país con su segundo hito consolida su estatus de capacidad de pago, este perfil permite al país competir por mejores condiciones financieras y acceder a deuda más barata y financiamiento internacional a menores costos, esto debido a que la calificación de “BBB-/A-3” de S&P es muestra de un historial de estabilidad macroeconómica del país, la efectividad de sus políticas públicas y una mayor resiliencia de la economía nacional. Resaltó Valdovinos.
El MEF realizará su colocación anual de bonos soberanos en el mercado internacional la próxima semana. Esta será la primera vez que Paraguay emitirá deuda con segundo grado de inversión.
*Alfredo Schramm @elediTHOR

