El médico forense Pablo Lemir confirmó este jueves que el pequeño de doce años falleció debido a una asfixia mecánica por sumersión. El director de medicina legal explicó que el deceso se produjo de manera casi inmediata tras ser arrastrado por el raudal el viernes pasado. El cuerpo hallado en Capiatá presentaba sedimentos en las vías respiratorias, lo que confirma que el niño luchó contra la fuerza del agua antes de perecer.
Para los expertos en criminalística forense, este diagnóstico cierra la etapa de identificación y permite avanzar en la investigación de las responsabilidades penales. Las autoridades entregaron los restos a sus familiares tras concluir los estudios de odontología legal en la morgue judicial. Los testimonios de los vecinos del barrio Tayazuapé denuncian una desidia histórica en las obras de desagüe que permanecían abiertas y sin señalización.
Las personas allegadas a la familia relataron con profundo dolor que el menor fue succionado por una alcantarilla mientras intentaba cruzar una calle inundada. El público en general de San Lorenzo manifestó su indignación ante las cámaras, señalando que las vallas de seguridad eran inexistentes o estaban mal colocadas.
Según los residentes de la zona afectada, la tragedia era un evento previsible debido al retraso en los plazos de ejecución de la constructora encargada. La comunidad local se ha declarado en luto permanente mientras exige justicia y transparencia en el proceso.Por su parte, el intendente Felipe Salomón defendió la gestión municipal asegurando que las obras contaban con los protocolos de seguridad requeridos por ley.
El titular de la comuna sanlorenzana manifestó que el proyecto estaba en regla y que la magnitud del temporal superó cualquier previsión técnica de ingeniería. Los abogados de la familia Suárez, sin embargo, cuestionan esta versión y apuntan a una negligencia criminal por parte de las autoridades y la empresa privada.

