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¿Boom o burbuja inmobiliaria?

En los últimos años, Asunción experimenta un crecimiento en cuanto a construcciones en altura. Los rascacielos no paran de erigirse mientras los desarrolladores inmobiliarios descorchan el champagne para festejar esta era dorada.

Sólo en los últimos dos años, la comuna capitalina dio luz verde casi 300 proyectos de edificios desde 3 hasta más 70 plantas, entre ellos el edificio Petra Imperiale que promete ser el cuarto más alto de Sudamérica con unos 250 metros.

Recientemente el mencionado grupo empresarial habilitó el rascacielos más alto del país, Las Mercedes que con sus más de 140 metros superó al Ícono Loft, ubicado en la zona de casco antiguo.

También hay al menos otros tres proyectos en marcha que superan los 150 metros, entre los que se destacan el Paseo 55 del Grupo Paseo La Galería y la torre corporativa del Sudameris, en construcción en una de las esquinas más cotizadas de Paraguay, Avenidas Mariscal López y San Martín.

Haciendo un poco de memoria, el nuevo centro financiero y de negocios del país, conocido como “el eje corporativo” dio sus primeros pasos con el arquitecto y desarrollador Víctor González Acosta.

Uno de sus proyectos insignia fue la torre ubicada sobre Aviadores del Chaco y Santa Teresa, donde actualmente opera el banco GNB. Luego se vinieron el actual Sheraton y las 4 torres del World Trade Center Asunción, lo cual marcó un antes y un después en materia de negocios inmobiliarios y atrajo la mirada del ámbito corporativo internacional.

Rápidamente el entonces accionista mayoritario de Tigo Guatemala, Mario López Estrada, presentó el complejo La Galería, que incluye paseo, centro comercial, hotel y oficinas corporativas. El estilizado diseño de las torres de cristal pasó a ser el nuevo ícono arquitectónico de Asunción, dejando de lado incluso al histórico edificio del Hotel Guaraní, para muchos.

Fuente imagen: gentileza.

Inversión

El negocio se alimenta de la oferta de créditos hipotecarios a más largo plazo que otorgan los bancos privados con fondos provenientes del exterior a través de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), una banca de segunda que desde su creación logró bajar en hasta 7 puntos porcentuales el interés y prolongar la financiación.

Hoy, el mercado financiero ofrece créditos de hasta 30 años de plazo y con tasas menores al 10% en moneda local. Por supuesto, la inflación oficial “controlada” ayuda a mantener tasas más favorables para quienes quieren su propio departamento u oficina.

De hecho, los sólidos fundamentos macroeconómicos que presenta Paraguay operan como imán para la inversión extranjera, que en los últimos años redobló la apuesta por el país latinoamericano con mejores resultados promedio de los últimos 15 años.

La mano de obra barata, energía abundante, baja carga tributaria y nuestra ubicación estratégica (entre dos grandes mercados como Brasil y Argentina) terminaron por convencer a los capitales extranjeros que no paran de llegar y con ello la inversión en ladrillos.

No sólo las grandes multinacionales fueron seducidas, sino un gran contingente de medianos inversores particulares, es decir, argentinos, brasileños y uruguayos (en su mayoría) que compran entre 2 y 5 departamentos y que luego lo rentan.

Imagen generada con IA.

Perspectivas

Consultoras especializadas en este mercado esperan que la fiesta se prolongue al menos hasta el 2032, aunque reconocen que la brecha para las apuestas en edificios residenciales y corporativos de lujo ya se viene cerrando con la saturación de ofertas.

Si bien aseguran que no existe una “burbuja inmobiliaria”, algunos datos llaman la atención. Entre ellos la disparada de los precios para compra y alquiler, muy por encima de la inflación promedio y la baja ocupación de algunos edificios de alta gama ya que el mercado interno promedio no puede pagar alquileres que van desde USD 1.000 en adelante.

Entre paréntesís, la zona de la Avenida Santa Teresa, donde se concentran los edificios residenciales más exclusivos del país, se la conoce como el recinto de los edificios de las luces apagadas, tras bambalinas.

Ante este escenario, varias desarrolladoras ya están optando por un sector más amplio y necesitado de viviendas, la emergente clase media, la que puede pagar hasta un máximo promedio de entre G. 3,5  a G. 4 millones (unos USD 500 al tipo de cambio actual) por un alquiler o préstamo hipotecario.

Así se ven nacer nuevos edificios en zonas menos cotizadas de Gran Asunción donde se puede conseguir un departamento desde USD 40.000 en adelante en la actualidad.

Ciudad del Este, Encarnación y Pedro Juan Caballero son otros polos que registran gran crecimiento de proyectos inmobiliarios en altura, aunque lejos todavía del nivel de inversión que registra Asunción.

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