La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, se encuentra en el centro de un intenso debate público tras la divulgación de documentos relacionados con el caso del financista estadounidense Jeffrey Epstein, que falleció en 2019 mientras enfrentaba cargos por tráfico sexual de menores. La información surge en un momento crítico para la monarquía noruega, impactada también por el juicio en curso contra el hijo mayor de la princesa, Marius Borg Høiby, por múltiples delitos graves.
Los archivos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan que el nombre de Mette-Marit aparece con frecuencia en comunicaciones con Epstein entre 2011 y 2014, un periodo más prolongado del que se había reconocido públicamente hasta ahora. Según estos documentos, la princesa mantuvo contacto con el financiero incluso después de su condena previa por delitos sexuales, lo que ha provocado rechazo en una parte significativa de la opinión pública noruega.
Ante la divulgación de esta información, la propia princesa emitió un comunicado en el que reconoció que mostró “mal juicio” al mantener relación con Epstein y expresó su arrepentimiento por no haber investigado adecuadamente el trasfondo del magnate. Esta declaración fue acogida con comentarios tanto de apoyo como de crítica por parte de figuras políticas y ciudadanos.
El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, calificó la situación como una ilustración de la seriedad de la crisis que enfrenta la Casa Real y coincidió con la evaluación de la princesa sobre su error de criterio. Las revelaciones han generado un debate sobre la transparencia y la responsabilidad de miembros de la familia real que están llamados a representar a la sociedad noruega.
El caso ocurre en paralelo al juicio de Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit, cuyos cargos incluyen agresiones y delitos sexuales, y cuya apertura ha intensificado la atención mediática y social sobre la monarquía. Aunque Høiby no ostenta título ni funciones oficiales, su situación y las revelaciones sobre la princesa han alimentado un clima de cuestionamiento respecto al futuro papel institucional de la Corona.
Fuente: EL PAÍS (versión en inglés) — “Mette-Marit under scrutiny: Norway outraged over royal’s prolonged contact with Epstein”.
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