De pronto, el nombre de la cantante Rosalía, catalana, y con una vasta trayectoria en el campo musical, saltó aún más a la fama. Uno de sus mayores éxitos es Motomami (2022), entre otros, y ha colaborado y trabajado con músicos de gran jerarquía. Su última obra, LUX, alude al místico, controvertido y casi inaccesible club Berghain de Berlín. Hasta ahora no se sabe con certeza qué conexión existe entre dicho club y la nueva obra maestra de Rosalía, como afirman algunos especialistas en el tema.
Es realmente sorprendente el impacto que está causando esta nueva producción en el mercado alemán, especialmente porque también incluye versos en alemán. La canción ha llegado al número 12 en los charts musicales de ese país, quizás por el carácter áspero del idioma y por el toque irreverente de Berghain. Lo cierto es que Rosalía, con su nuevo hit, está rompiendo paradigmas en la música, principalmente en el estilo pop, al fusionar elementos de ópera lírica con un refinado control de los tonos altos.
Cabe recordar que también el enigmático grupo Queen atravesó una etapa similar al trascender los límites del rock hacia otros espectros, es decir, hacia el estilo clásico con orquestas de gran calibre. Con su álbum A Night at the Opera (1975), que incluye la emblemática Bohemian Rhapsody, Queen creó una obra revolucionaria. En un principio se les dijo que era demasiado larga y que no gustaría al público por su mezcla un tanto sui generis de rock y música clásica. A pesar de ello, Queen siguió adelante con el proyecto, y el álbum terminó convirtiéndose en uno de los más importantes de la historia de la música, ocupando un lugar destacado en el ranking de la revista Rolling Stone. En 2018 tuvo un repunte mágico gracias al estreno de la película Bohemian Rhapsody, que permitió a nuevas generaciones descubrir a este legendario grupo.
No sé si la comparación que he trazado en estos párrafos sea la más exacta; sin embargo, lo cierto es que Rosalía ha sabido pulsar las teclas y las cuerdas principales de los charts internacionales. Según mi perspectiva, el toque clásico de la ópera, combinado con un pop bien estructurado, podría ser la clave de su éxito. Además, el tema central de la obra, Berghain, evoca la dualidad, el deseo frenético, el miedo y la redención en su punto más extremo.
La incursión en el idioma alemán aporta a la obra un tono fuerte y solemne, especialmente cuando, en ese duro, exquisito y preciso idioma, grita desde su alma:
“Seine Angst ist meine Angst, seine Wut ist meine Wut, seine Liebe ist meine Liebe, sein Blut ist mein Blut.”
(“Su miedo es mi miedo, su ira es mi ira, su amor es mi amor, su sangre es mi sangre.”)
Rosalía no se ha embarcado sola en este proyecto: contó con la colaboración de Björk, conocida por sus melodías melancólicas, depresivas y por su voz imposible de imitar, y de Yves Tumor, músico estadounidense reconocido por sus proyectos experimentales que fusionan diversos estilos en una sola propuesta sonora.
La canción Berghain culmina con una frase irreverente y disonante dentro del contexto general de la obra, que mantiene un tono solemne en toda su estructura. La participación de Yves Tumor entrelaza la realidad contemporánea con esta línea provocadora:
“I’ll fuck you till you love me.” (“Te haré el amor hasta que me ames.”)
Sin lugar a dudas, esta obra maestra de Rosalía llegará lejos y dará mucho que hablar en la industria musical.

