Marta Aguayo, la moza y voluntaria de la Cruz Roja que intervino para salvar la vida de la madre del mandatario Santiago Peña tras un atragantamiento, fue despedida del restaurante donde prestaba servicios. La afectada denunció públicamente que su desvinculación laboral se produjo poco después de que el hecho cobrara relevancia en los medios de comunicación nacionales.
De este modo, la trabajadora vincula directamente el cese de sus funciones con la exposición mediática derivada del auxilio brindado a la familiar del jefe de Estado. A raíz de este caso se ha desatado un intenso debate sobre los límites de las políticas empresariales frente a actos de solidaridad cívica. Al respecto, en declaraciones a Radio Ñandutí, Aguayo manifestó que su despido le fue comunicado sin una justificación clara que no estuviera relacionada con su salida a la luz pública.
Lo anterior implica que la empresa propietaria del establecimiento gastronómico en Asunción habría visto con desagrado la ventilación del incidente en programas de televisión y radios locales. Bajo este escenario, la mujer relató que su intención al brindar las entrevistas fue únicamente compartir el conocimiento sobre maniobras de primeros auxilios que permitieron salvar una vida humana.
La pérdida de la fuente de ingresos de la empleada gastronómica, se produce en un momento de gran exposición personal, donde su gesto había sido inicialmente celebrado por la ciudadanía. Por lo tanto, se espera que los organismos de defensa del trabajo intervengan para verificar la regularidad legal de esta desvinculación repentina. diversos sectores de la sociedad civil han expresado su solidaridad con la voluntaria de la Cruz Roja, cuestionando la ética empresarial detrás de la decisión del restaurante.
La situación de Aguayo pone de manifiesto la vulnerabilidad laboral a la que se enfrentan los trabajadores del sector servicios cuando sus acciones personales trascienden al ámbito público. Sobre este punto, los especialistas en derecho laboral sugieren que las empresas no pueden sancionar actos de auxilio humanitario, a menos que estos afecten directamente la operatividad del negocio. Desde mi punto de vista, y considero que mucha gente adopta mis ideas, correspondería a la familia del presidente Peña, conseguir un trabajo nuevamente digno para esta persona que salvó de alguna u otra manera, la vida de nada mas y nada menos que la mamá del mandatario.

