El gobierno está pidiendo “hora, réferee”, por lo que se infiere de la alocución del presidente Peña al afirmar que “no puede solo”. El primer tiempo como presidente se pasó viajando y asegurando su futuro patrimonial, mientras que ahora, en este segundo tiempo, dice que no puede solo con la carga de las responsabilidades como presidente.
¿Acaso no era el más capaz para gobernar a este pueblo de casi 7 millones de almas? Ciudades más pobladas de Japón (Tokio: 37 millones) o de Brasil (San Pablo: 22 millones) sobrepasan en cantidad de habitantes que toda la República del Paraguay, y al no poder organizar, gestionar, dar una patada a los corruptos y evitar que se robe a manos llenas, entonces no debería seguir más al frente de la primera magistratura.
Como todo lo que acontece en el país suele relacionarse con analogías del deporte —una práctica absurda y ridícula, pero como al vulgo le gusta el circo—, se recurre a un deporte que aliena a cualquiera por seguir una camiseta de algunos colores.
En este marco de analogía deportiva, traigo a colación una historia muy interesante en el fútbol paraguayo, en la que Paraguay, ante Colombia, no pedía “hora, réferee”, sino pedía un poco más de tiempo. Recuerdo que ese juego pasó los 90 minutos reglamentarios, con algunas “ayuditas” del árbitro, supongo, pues en ese tiempo no había VAR ni absolutamente nada para evidenciar errores en el campo de juego.
La historia tiene como protagonista a Ángel Jara Saguier, jugador de la Albirroja en aquel entonces. Ese partido duró, con descuentos, entre los minutos 93 y 96. En la Copa América, en una calurosa siesta, Paraguay se enfrentaba a Colombia. Una chilena de un jugador paraguayo inició el gol épico de Jara Saguier, quien estaba bien posicionado y, con un cabezazo, metió la pelota al fondo de la red.
Luego el partido, como por arte de magia, terminó con la victoria de Paraguay y su consagración con la segunda Copa América del país. Ese gol fue épico y aún queda en las retinas de muchos paraguayos, bueno, de los que aún viven y a los que se los ha llevado el virus del COVID.
Esa analogía se puede aplicar perfectamente al actual gobierno de Peña. Quizás no esté pidiendo “hora, réferee”, como lo expresé al inicio del artículo, sino un alargue, con ayuda de algunos que saben más que él, según sus propias palabras. Un alargue que puede ser fatal para el propio país si ahora no se toman medidas correctivas en la gobernanza.
En estos días, con la indisposición de salud del presidente de la ANR, algunos “cuervos” revolotean alrededor, quizás porque ya se infiere que el presidente Peña no estaría gobernando solo, sino con esa ayuda extra que lo sostiene hasta estos días, ahora, preocupado y desesperado en su “segundo tiempo”.
En líneas generales, y de acuerdo a la política criolla paraguaya, ya hay poco tiempo para que el gobierno se enderece, es decir, que pueda encontrar o marcarle al pueblo una gestión brillante. Ya lo hubiera demostrado en el primer tiempo; ahora le será difícil, pues el país está en modo proselitista, con las municipales y luego las generales. Entonces, poco o nada queda para que este gobierno pueda repensar su conducción.
En este marco, el vicepresidente ya abrió el paraguas en una reunión de ministros, en la que ha reclamado mayor producción y ha insinuado que, si él fuera el presidente, ninguno de ellos seguiría en el cargo. Buena estrategia política y marketing político la que utilizó Alliana, pues según el “karaku” del movimiento HC, él sería el candidato natural de la ANR para las próximas elecciones. Pero no saben acaso que la disidencia está trabajando codo a codo para desplazar al movimiento de moda dentro de la ANR.
“Yo no puedo solo” se parece a una frase —según lenguas viperinas— del expresidente Federico Franco: “paren de robar”, les decía a sus acólitos. Ahora, con Peña, se suaviza y se dice diplomáticamente: “no puedo solo”.
En fin, a veces, para ganar el partido hay dos estrategias: pedir hora al réfere o pedir alargar el tiempo.

