La Unión Europea reaccionó con dureza ante la amenaza del expresidente estadounidense Donald Trump de imponer nuevos aranceles a productos europeos, una medida que reaviva las tensiones comerciales entre ambos lados del Atlántico. Varios gobiernos europeos coincidieron en que el bloque no aceptará presiones económicas ni condicionamientos que afecten su soberanía comercial.
Ministros de Finanzas de países clave como Alemania y Francia señalaron que Europa no puede ser objeto de “chantaje” y subrayaron la necesidad de mantener una respuesta común frente a cualquier acción unilateral por parte de Estados Unidos. Según estas autoridades, el uso de aranceles como herramienta política daña la cooperación entre aliados históricos y pone en riesgo la estabilidad del comercio internacional.
Ante este escenario, la Unión Europea evalúa posibles contramedidas, entre ellas la aplicación de aranceles de represalia y el uso de mecanismos legales diseñados para responder a presiones económicas externas. Aunque Bruselas mantiene abierta la vía del diálogo, también dejó claro que está preparada para actuar si las amenazas se convierten en decisiones concretas.
Los líderes europeos advirtieron además que una escalada arancelaria tendría consecuencias negativas para ambas economías, afectando a empresas, consumidores y cadenas de suministro ya debilitadas por la incertidumbre global. Por ello, insistieron en que la solución debe encontrarse a través de la negociación y el respeto mutuo.
La tensión actual se suma a una larga historia de desacuerdos comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea durante la presidencia de Trump, marcada por disputas sobre acero, aluminio y otros sectores estratégicos. Sin embargo, Europa busca proyectar una imagen de unidad y determinación para proteger sus intereses frente a posibles nuevas medidas proteccionistas.
Fuente: Reuters

