En el marco del Día Nacional de la Primera Infancia, que se celebra hoy en Paraguay en su segunda edición, el Gobierno habilitó una moderna infraestructura destinada a la asistencia integral de menores, en la ciudad de Capiatá. Este establecimiento representa el puntapié inicial de una red que busca extenderse a todos los departamentos del país.
Recordemos que en el 2025 se decretó el Día Nacional de la Primera Infancia, en el cual se llevo a cabo el lanzamiento de la política pública «Semillas del Futuro». Con la inauguración del primer Centro de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) la iniciativa prioriza el desarrollo cognitivo y nutricional bajo un esquema de protección social sin precedentes. La ciudad de Capiatá fue el escenario elegido para la apertura del primer centro especializado.
Esta institución rompe con el formato tradicional de las guarderías al proponer un abordaje multidimensional para infantes de hasta casi cuatro años. Por consiguiente, el Estado busca garantizar que el crecimiento físico y emocional ocurra en un entorno técnicamente supervisado y seguro. A través de este modelo innovador, se pretende transformar radicalmente la calidad de vida de las familias paraguayas.
Respecto a las prestaciones disponibles, el recinto cuenta con áreas diferenciadas por edades donde se imparten servicios de estimulación temprana y alimentación balanceada. Además de la faceta pedagógica, el complejo integra controles pediátricos permanentes y un seguimiento riguroso del calendario de inmunización de cada niño. Paralelamente, se ofrecerá soporte psicológico y derivaciones médicas oportunas para asegurar un bienestar absoluto desde los primeros meses de existencia.
En síntesis, las autoridades nacionales confirmaron que este hito en Capiatá es apenas el comienzo de un despliegue masivo en los diecisiete departamentos. Durante el transcurso del presente año, se proyecta la inauguración de cincuenta centros similares distribuidos estratégicamente por toda la geografía paraguaya. Por lo tanto, esta red de protección infantil aspira a consolidarse como una política de Estado sostenible que reduzca las brechas de desigualdad.

