viernes, enero 23, 2026
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La vida en modo acumulación: cuando tener más ya no significa vivir mejor

Abrimos un cajón y algo cae. Miramos el armario y encontramos ropa que no recordamos haber usado. Revisamos la casa y descubrimos objetos que llevan años ahí, en silencio, ocupando espacio. Acumular cosas se ha vuelto tan normal que rara vez nos preguntamos cuándo empezó —o por qué seguimos haciéndolo.

En una cultura que asocia el consumo con el éxito y el bienestar, comprar se transforma en una respuesta automática. Acumulamos por comodidad, por ansiedad, por miedo a necesitar algo en el futuro o simplemente porque todo está diseñado para que hacerlo sea fácil. El problema aparece cuando el exceso deja de ser invisible y empieza a pesar.

La acumulación no es solo material, también es emocional. Guardamos objetos “por si acaso”, porque representan recuerdos, etapas de la vida o expectativas que no se cumplieron. Cada cosa se convierte en un ancla al pasado o en una promesa al futuro, aunque ya no tenga una función real en el presente.

El resultado suele ser un entorno saturado que genera cansancio mental. El desorden visual afecta la concentración, la calma y hasta la manera en que habitamos nuestros propios espacios. Tener más no siempre aporta comodidad; muchas veces añade ruido, estrés y una sensación constante de caos.

Frente a esto, surge una idea cada vez más popular: vivir con intención. No se trata de deshacerse de todo ni de perseguir una estética minimalista perfecta, sino de revisar la relación que tenemos con nuestras cosas. Preguntarnos qué usamos, qué nos aporta valor y qué permanece solo por costumbre o culpa.

Reducir no implica perder, sino recuperar espacio —físico y mental—. Espacio para movernos con libertad, para pensar con claridad y para vivir de forma más consciente. En un mundo que empuja constantemente a acumular, elegir quedarnos con menos puede ser una forma silenciosa de bienestar.

Al final, la calidad de vida no se mide por la cantidad de objetos que poseemos, sino por cuánto sentido tienen dentro de nuestra vida cotidiana.

Fuente: Kondo, M. (2014). La magia del orden. Editorial Aguilar.

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