viernes, enero 23, 2026
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Latinoamérica rehén de sus propios gobiernos

Según agencias noticiosas internacionales, Maduro habría sido capturado por un cuerpo de élite del ejército de los Estados Unidos, por orden de Donald Trump. Aunque la información aún no ha sido corroborada oficialmente, al momento de la redacción de este artículo, todo parece indicar que la noticia de su captura es real.

Este escenario dista radicalmente de lo ocurrido con Saddam Hussein, cuya captura y posterior ahorcamiento fueron documentados y difundidos sin ambigüedades.

¿Cómo debe interpretarse esta nueva coyuntura política internacional, en la que el derecho internacional es ignorado y las organizaciones mundiales quedan reducidas a meros espectadores? Lo verdaderamente lamentable de este episodio es que Latinoamérica, una vez más, cae en su propia trampa: tolera, ampara y convive con mafias, cárteles del narcotráfico, redes de trata de personas y estructuras de crimen organizado que protegen a delincuentes de alto nivel.

La lección para toda Latinoamérica es clara y no admite matices: sin educación cívica, sin instituciones sólidas y sin honestidad en el ejercicio del poder, no hay futuro posible. Desde México hasta Tierra del Fuego, la región arrastra un atraso estructural en múltiples dimensiones. Mientras algunos países logran sostener niveles aceptables de libertad, progreso y desarrollo, otros continúan pagando el precio de gobiernos corruptos, muchas veces gestados en largas dictaduras que contaron, por cierto, con el aval tácito de los EE. UU., bajo la excusa de frenar al comunismo.

Hoy la coartada ha cambiado. El narcotráfico es el argumento utilizado por los EE. UU. para justificar su injerencia en Latinoamérica. Sin negar una problemática documentada durante décadas, resulta evidente que el verdadero interés apunta al control de los recursos naturales de la región, tal como lo ha reconocido una alta funcionaria del ejército estadounidense.

¿Por qué Latinoamérica persiste en su letargo? ¿Qué grado de inmadurez política y cognitiva explica que aún se permita la intervención externa como solución a problemas internos? Una intervención militar directa de los EE. UU. podría, en este contexto, aparecer como una salida eficaz frente a la corrupción y el narcotráfico; sin embargo, resulta inaceptable que, existiendo organismos internacionales, se recurra sistemáticamente a la fuerza de un tercer país.

Latinoamérica se encuentra ante una disyuntiva ineludible: someterse a la tutela de los EE. UU. o asumir, de una vez por todas, la responsabilidad de reformular su política internacional y fortalecer su desarrollo interno dentro del marco regional. Solo así podrá aspirar a dejar de ser un territorio intervenido y proyectarse como un actor con peso propio en el escenario mundial, incluso frente a los ojos de los EE. UU.

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