Hoy escribo como un ciudadano paraguayo del «día a día», como Juan Pueblo, como aquel que vive y se desarrolla en una sociedad que jamás entenderá. No lo haré tanto como médico y académico de buenos modales, ni como profesional que valora y cuida la vida de quienes padecen. La razón es sencilla, llegar a todos por igual desde el lado de la bronca e indignación, desde la impotencia y con un lenguaje popular, desde la obligación de gritar con todo….CUANTA INDIGNACIÓN ESTOS MAL PARIDOS..!!!. Parecería vulgar y agresivo, tal vez desquiciado o socialmente incorrecto.
¡La verdad, me cal…. un carajo…!. Y no hablo por mí, hablo por millones de paraguayos que bien quisieran hacerlo públicamente, o salir a las calles a romper todo o colgarle de la «pelotas» a quienes sabemos son los responsables de miserabilizar al paraguay. Hasta cuando soportaremos tanta soberbia y muestras de antipatía y desprecio hacia un pueblo que se bate como puede para no caer en la desdicha. Recuerdo una de las promesas de Peña en su campaña….»EN MI GOBIERNO NO HABRÁ AUMENTO DE IMPUESTOS», literal, tal vez algunos lo recuerdan tanto como dijo, «EL MEJOR MÉRITO PARA TRABAJAR SERÁ LA AFILIACIÓN AL PARTIDO COLORADO».
Solo esta cumpliendo lo segundo, claro, trabajar para el estado, ese estado que ellos coparon, ese estado cuyas instituciones SE RINDEN a sus deseos perversos, ese estado que favorece a las corporaciones amigas y somete al pueblo a múltiples carencias e inseguridad. Ese estado totalmente partidizado que rinde culto a los fascistas que lo gobiernan.
Un Estado que hace de la propaganda su mejor vocero pretendiendo imponer un «cliche» fantasioso de estabilidad macro económica, de calificación de grado de inversión y de crecimiento sin igual en la región…etc. Boludeces de lobby internacional, de pleitesía a la usura, de titulares autocomplacientes y portadas de hollywood. Un montaje vende humos porque Juan Pueblo ya no lo cree, no lo siente porque no le llega el «vamos a estar mejor». Porque Juan pagó tres veces más la carne de vacío en dos meses y su pasaje en colectivo subió 600 guaraníes por desición municipal. Porque Juan se muere en los pasillos de hospitales o su ambulancia la utilizan como carroza carnavalezca de los dueños de nuestros sueños.
El aumento discrecional de los impuestos tiene un pecado moral por más que la ley autorice. Legal pero ilegítimo, arbitrario y autoritario por donde se lo mire. Necesario no para generar servicios y progreso a todos porigual, sino para privilegiar a los mandantes de turno. Me recuerda un impuesto que por principio corporativo NO se aumentó en su momento. El impuesto al consumo del tabaco y alcohol, solo pedían 2 % de más aquellos sufrientes pacientes. Claro, sin decir que estamos 50 puntos por debajo de la media regional. Y lo negaron y con esa maldita desición negaron el acceso a tratamientos oncológicos a cientos de paraguayos, muchos de los cuales murieron a falta de medicamentos. Murieron por causa directa del Estado, quien debió protegerlos. Un 2 % que pudo significar más de 70 millones de dólares al año para luchar contra las afecciones y el cáncer producidos por esos productos que generan millones de beneficio para pocos. Y lo negaron los malditos representantes del pueblo…!!! agentes corporativos y gerentes del mal.
Crimen de lesa humanidad. Utilizar el poder para ofrecer desdicha al semejante, al que sufre, al más vulnerable es imperdonable. Y hoy Juan terminará el año sabiendo que el impuesto inmobiliario subirá más del 4 % para complacer caprichos y recaudar para un estado corrupto, prebendario y pendenciero. Hasta cuando permitiremos pueblo paraguayo que el estado se meta en nuestros bolsillos?, que violenten nuestras libertades y coaccionen nuestros derechos. Y sobre todo…..sobre todo, ¿hasta cuándo toleraremos la peor peste que azota nuestra nación?: los POLÍTICOS CRIOLLOS.
¡DIOS BENDIGA A ESTA TIERRA!

