Doy vueltas y más vueltas
en mi cama de clavos, espinas y rosas.
No puedo liberar mis pensamientos encadenados,
dejados en estelas olvidadas.
¿Qué soy yo?
Solo en manuscritos ajados de Kant encontraría algún
indicio de mis tormentos.
Atrapado en paredes blancas y oscuras,
encerrado en un minúsculo
cuarto, en el que en las noches me vienen los jadeos de sus antiguos
inquilinos.
¡Y me asustan!
La esencia de tu ser quedó impregnada en esa fina almohada pegada a mi rostro.
Sueño contigo,
con tu pelo,
con tu risa,
con tu llanto,
con tu desprecio y locura.
Con insanía trato de detenerte.
¡Imposible!
Me despierto jadeante, cansado, mojado y asustado.
Una minúscula partícula de nieve, pegada a mi ventana,
me invita a dar un frío paseo por las calles de Kiel.
*Martin Claßen von Holstein

