Un jefe policial generó discrepancias en la opinión pública tras defender los exhaustivos métodos de cateo implementados en los ingresos a los escenarios deportivos. El uniformado sostuvo que la rigurosidad de las inspecciones es la única garantía para evitar el ingreso de objetos prohibidos y sustancias ilícitas a las gradas.
Las declaraciones a la prensa corresponde al comisario Héctor Fernández, Jefe del Departamento de Seguridad de Eventos Deportivos de la Policía Nacional. La unidad a la que pertenece el jefe policial, depende directamente de la Dirección de Policía de Asunción. Es la división encargada de planificar todos los anillos de seguridad, el acompañamiento de los buses de las barras bravas y, específicamente, la instalación de los puntos de cateo (las famosas carpas).
El Comisario Fernández es quien ha dado la cara ante los medios para justificar que el «manoseo» denunciado es, según su visión técnica, un «palpado preventivo necesario». Su argumento central es que, ante la falta de tecnología de rayos X en los estadios paraguayos en este 2026, el personal debe usar las manos para detectar objetos pequeños o sustancias ilícitas que los hinchas ocultan en zonas no visibles.
La controversia escaló porque, mientras él asegura que el procedimiento es profesional, las denuncias de hinchas que asistieron al partido Olimpia vs Luqueño ayer 18 de marzo apuntan a que los efectivos bajo su mando sobrepasaron los límites de la decencia dentro de esas carpas. Las declaraciones del comisario tuvieron lugar en las inmediaciones del Estadio ueno Defensores del Chaco, específicamente en la zona de los vallados de acceso sobre la calle Mayor Martínez.
Debido a la gravedad de las acusaciones, el Ministerio del Interior y la Comandancia de la Policía se vieron obligados a declarar que abrirán investigaciones internas si se presentan denuncias formales con nombres y apellidos de los efectivos. Lo cierto es que la falta de tecnología de escaneo (Body Scanners) en los accesos obliga a la policía a usar las manos, y esa subjetividad es la que genera la sensación —y en muchos casos la realidad— de un trato abusivo.

