Las fiestas de fin de año representan un periodo de celebración, encuentro social y cambios en la rutina diaria. En este contexto, la sexualidad también puede verse influida por factores como el ambiente festivo, el aumento de interacciones sociales y el consumo de alcohol. Desde una perspectiva de salud pública, es importante abordar este tema con información clara y responsable.
Durante estas fechas, algunas personas pueden experimentar un aumento en su actividad sexual, ya sea con parejas estables o en encuentros ocasionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la salud sexual implica no solo la ausencia de enfermedades, sino también experiencias sexuales seguras, consensuadas y satisfactorias. Por ello, el consentimiento mutuo y la comunicación clara son elementos esenciales en cualquier relación sexual.
El consumo de alcohol, frecuente en celebraciones, puede afectar la capacidad de tomar decisiones informadas, lo que incrementa el riesgo de prácticas sexuales sin protección. Esto puede derivar en infecciones de transmisión sexual o embarazos no planificados. La OMS recomienda el uso correcto y constante del preservativo como una de las principales medidas de prevención.
Asimismo, las emociones asociadas al cierre de año —como la soledad, el estrés o la euforia— pueden influir en la forma en que las personas viven su sexualidad. Reconocer estas emociones y priorizar el autocuidado contribuye al bienestar integral.
Disfrutar de las fiestas de fin de año y de la sexualidad es posible cuando se hace desde el respeto, la información y la responsabilidad. Promover una sexualidad saludable es parte fundamental del cuidado personal y colectivo.
Fuente
Organización Mundial de la Salud (OMS). Salud sexual.
https://www.who.int/es/health-topics/sexual-health

