Reflexiones sobre la comunicación política, el rol del periodismo y una oportunidad desaprovechada
Se llevó a cabo el día de ayer el muy esperado podcast, en el programa Paraguay Adelante, en el que el presidente de la República, Santiago Peña, charló con varios periodistas de distintos medios —todos varones—, y dejó numerosos puntos para analizar. Si bien se explicó que se había invitado a una periodista, su participación no pudo concretarse.
La charla se enfocó en diversos temas actuales y candentes, sobre los cuales, de manera recurrente, la prensa insiste al mandatario para que brinde respuestas concretas. En ese marco, destaco algunos temas que, bajo mi percepción, resultaron pertinentes.
En primer término, desde mi mirada, aún hay mucho que aprender sobre cómo comunicarse en este tipo de espacios. Me refiero tanto a los periodistas como a los comunicadores invitados a la reunión. Particularmente, me resultó muy difícil seguir las preguntas de los invitados y, en varios momentos, estas no eran respondidas o se perdían debido a la constante interrupción entre colegas. Esa ansiedad por ser figura —quizás— en dicha reunión no permitía que los demás pudieran expresarse con claridad.
Por su parte, el presidente tampoco dejaba finalizar las ideas que los invitados estaban desarrollando. En síntesis, para una próxima ocasión debería ordenarse mejor la charla y respetarse los turnos del uso de palabra, de modo que se aproveche este tipo de encuentros con el presidente. De lo contrario, estos intentos —que considero nobles— terminan convirtiéndose en un gallinero; y en este caso, eran puros gallos o pollos.
Entre los variados temas abordados en el podcast, se destaca uno de particular importancia: la reunión que inicialmente fue informada como secreta. Finalmente, se aclaró que no fue tal como la prensa había difundido, calificándose la información como falsa, tanto en el tenor de la reunión como en la supuesta presencia del expresidente de la República, Horacio Cartes. El presidente enfatizó que Cartes no estuvo presente en dicha reunión.
Muy fiel a su estilo, el presidente respondió con evasivas y ambigüedades, reiterando lo que ya había declarado en otros encuentros con periodistas: que, como presidente, se reúne periódicamente con diversos referentes del Estado, entre ellos presidentes de partidos y otros líderes políticos.
Otro tema llamativo fue la referencia a Sir Winston Churchill y la comparación con Horacio Cartes, a quien el presidente no escatimó palabras de elogio hacia su gestión. La comparación se centró en el sufrimiento en los inicios de la carrera política de Churchill y en los desaciertos que tuvo a lo largo de su trayectoria. Según esta analogía, Cartes atravesaría un proceso similar.
Asimismo, se destacó el tema de la comunicación. Según el mandatario, el periodismo paraguayo aún no cuenta con el nivel de profesionalismo que poseen otros gobiernos, como el de Donald Trump, a quien citó como ejemplo. Señaló que el sistema de comunicación de Trump es complejo y cuenta con un equipo que controla el flujo informativo, apoyado por corresponsales y profesionales especializados.
En este punto, se insistió al presidente sobre el escaso acceso a la información por parte de la ciudadanía respecto a lo que ocurre en Mburuvicha Róga, especialmente en relación con las visitas que recibe. Ante esto, el presidente respondió que se trata de una estrategia para proteger su seguridad.
Otro tema del cual se ha hablado durante toda la semana es el de Eddie Jara, presidente de Petropar, quien supuestamente habría incurrido en desprolijidades financieras en dicha institución. Consultado sobre la situación de Jara al frente de Petropar, el presidente indicó que el tema está en estudio y que aún no se ha ocupado del mismo. Ante la insistencia del periodista, señaló que, por el momento, los ministros continúan en sus cargos, aunque aclaró que eso no significa que permanecerán en ellos, ya que también pueden ser cambiados.
En líneas generales, este intento de comunicar las actividades del presidente es un paso positivo, pero es necesario pulir el formato y, sobre todo, reforzar el profesionalismo, el respeto entre los interlocutores y la claridad en los mensajes.
Para cerrar, el presidente debería ser un poco más objetivo, sincero y profesional, como se espera de un jefe de Estado, pues el camino para convertirse en un verdadero estadista es largo y se construye día a día.

