sábado, marzo 14, 2026
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La Batalla Cultural: Una Necesidad Impostergable

El empleo sistemático de mecanismos que impactan la corteza cerebral (programas educativos, prensa, lectura, televisión, redes etc.) producen una suerte de conformación estructural mental de lo que un individuo y sociedad aceptan como válido, normativo, moralmente correcto, necesariamente indispensable. Lo bueno, lo que éticamente representa un valor casi patriótico.

Es así que los proyectos de adoctrinamiento instalaron un modelo de necesidad vital de un estado omnipotente y omnipresente. Un estado paternal que interviene con plenos derechos en las intimidades de sus ciudadanos. Un estado que se atribuye la violencia legítima sobre los ciudadanos, bienes, producción y todo lo que genere fuentes de riquezas.

Un estado que dice ser el motor y la garantía existencial de una nación, donde mediante su arbitraje deduce para sí parte del producto de todas las fuerzas vivas y lo reparte a su antojo. Un estado que pone las reglas y castigos para quienes no las cumplan (coerción legal). Ese aparato burocrático improductivo que se alimenta de todos, es quien dice proveer los servicios y condiciones para el funcionamiento de un país.

Es quien recibe de todos pero reparte a pocos bajo criterios muchas veces inconsultos, generando falsas necesidades en una sociedad educada para el efecto. Una estructura sostenida mediante la intervención de las libertades individuales y la propiedad privada, somete las voluntades y sustrae parte del producto legítimo de cada individuo. La transferencia del poder y facultades del pueblo al estado como mecanismo de auto protección promociona el culto al mismo.

Mediante la propaganda se van creando necesidades y derechos para mantener limosna de por medio (Ej. planes sociales) a ese ciudadano que por ignorancia, necesidad o interés lo sostiene. Contrariamente a ese paradigma ilusorio y artificial del estado «necesario» es donde las nuevas ideas y conceptos reivindicatorios apuntan. Ese cambio necesario del «culto al estado» trae consigo una contienda educativa en todos los ámbitos.

Donde irrumpen los pensamientos liberales libertarios cual destellos en la oscuridad. Cambiar preconceptos, romper dogmas y toda esa falsedad instalada llevará tiempo, civismo y un proceso de neo concientizacion. Para demostrar en experiencias que el estado es un organismo deficiente, burocrático, prebendario y corrupto basta citar algunos ejemplos de empresas estatales desaparecidas o a punto de.

Lineas Aéreas Paraguayas, Ferrocarriles del Paraguay, Flota Mercante del estado, Administración del Transporte Eléctrico (tranvías), COPACO etc y otras que agonizan o se sostienen subsidiados con deudas crecientes. Estos resultados evidencian que en «estados» altamente contaminados como el nuestro o son cargas financieras negativas o desaparecen.

En un sistema liberal y de libre mercado el espacio principal para la introducción de capitales, creditos, generación de puestos de trabajos, servicios, industrias, comercio, formación terciaria etc deberían ser ocupados por la iniciativa privada, por capitales de sectores particulares o empresariales locales o extranjeros echados a la sana competencia y regulados por del mismo mercado (oferta-demanda).

Reduciéndose el estado a generar las condiciones legales, justicia imparcial y un marco regulatorio, tributario y contralor eficientes. Un estado sobre todo garante de la seguridad, la propiedad privada y las libertades individuales de la personas jurídicas o físicas. No olvidando el rol social de mismo para los sectores más vulnerables y carenciados. La batalla cultural se inicia en cada uno.

desde una perspectiva donde entendamos que la prosperidad depende del esfuerzo individual o colectivo de hombres libres, sin coacciones y en un ambiente de mínimas interferencias. A un estado corrupto favorece un pueblo pobre e ignorante.

Dr. Marcelo Galli Romañach

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