El gremio de transportistas del área metropolitana lanzó una dura advertencia al Gobierno ante el incremento del combustible que supera los G. 1.000 por litro. Aseguran que la falta de pago de subsidios atrasados y los nuevos costos operativos hacen imposible mantener las frecuencias actuales en las calles.
Exigen una respuesta inmediata del Viceministerio de Transporte para evitar un colapso total en el sistema que moviliza a miles de ciudadanos. La situación del transporte público en Asunción y alrededores ha llegado a un punto crítico según las recientes declaraciones de las autoridades de Cetrapam.
El gremio manifestó que el sector consume aproximadamente dos millones de litros de gasoil de forma mensual, lo que representa un impacto financiero millonario tras los últimos reajustes. Ante este escenario, los empresarios denuncian un «silencio inentendible» por parte del Ministerio de Obras Públicas, señalando que la operatividad está en riesgo.
César Ruiz Díaz, titular del gremio, fue tajante al señalar que el Estado arrastra deudas por compensaciones desde el año pasado y subsidios pendientes desde enero. Esta falta de liquidez, sumada al encarecimiento de los insumos básicos, impide que las empresas puedan renovar sus unidades o cumplir con los mantenimientos preventivos necesarios. Para los transportistas, la administración actual demuestra una incapacidad alarmante para gestionar el servicio como una verdadera política de Estado prioritaria.
Mientras los emblemas privados ya concretaron su segunda ola de aumentos en lo que va del mes de marzo, la presión sobre el precio del pasaje crece. Petropar se mantiene como la única alternativa con precios congelados, pero el volumen de consumo de las empresas de transporte depende directamente del sector mayorista. Sin una mesa de diálogo efectiva o un desembolso de los fondos adeudados, el gremio advierte que la racionalización de recursos será inevitable próximamente.

