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El testimonio del Dr. Carlos Morínigo: síntoma de un gobierno que no funciona

Desgarrante la declaración del Dr. Carlos Morínigo, con vasta y respetada trayectoria en el campo médico en el país, publicada en un medio de prensa, en un texto cargado de frustración, hartazgo, cansancio y ya ni se percibe siquiera un hálito de esperanza, de acuerdo al tenor del texto, leído por un comunicador del medio.

Es solo uno de los tantos ejemplos y evidencias de que diariamente los ciudadanos paraguayos de bien presentan denuncias concretas ante la falta de empatía, gestión, carácter, liderazgo, falta de altura y temple del presidente del actual gobierno. Ya no hace falta decir su nombre, pues el desgaste es corrosivo y ya afecta a varios ejes del Estado. Incluso en el ámbito político el gallinero está alborotado porque el gallo está aún convaleciente y no puede, quizás, controlar a las gallinas y a gallos descarriados; esto también se puede inferir como una evidencia de que los medios de prensa se han anticipado y han profetizado que esto pasaría, pues el presidente de la República no gobierna, sino con la ayuda de otros allegados al círculo político o del primer anillo del movimiento Honor Colorado, cuyo presidente, por lo que se puede interpretar ante su ausencia directa en los pormenores del gobierno, el país está haciendo agua ante la inutilidad del propio presidente de la República.

Desde los inicios del gobierno del presidente ha habido fisuras; no había una línea de autoridad que emanase desde el propio presidente, pues eso se notó desde los comienzos de su gobierno, cuando después de su primer viaje al exterior, creo que fue el primero, fue directamente a darle explicaciones al presidente de la ANR y no fue en el local del partido, sino en el domicilio particular de Horacio Cartes; luego, ante la arremetida de las redes y las críticas de la ciudadanía, maquillaron esos encuentros en Mburuvicha Róga como Comando Nacional del Movimiento Honor Colorado, que supuestamente estaría ayudando y apoyando a que la labor del presidente sea lo más exitosa posible.

Nada de eso ha pasado, pues el presidente se concentró en reiterados viajes con la excusa de traer inversionistas, poner al Paraguay ante los ojos de la comunidad internacional y varios otros cuentos chinos; y lo peor es que en los últimos tiempos Paraguay es supuestamente miembro de la Junta de Paz (Board of Peace), organizada y creada por Donald Trump, y también Paraguay, bajo la presidencia de este gobierno, firmó el acuerdo (SOFA), bastante sensible, que expone al Paraguay ante el ingreso de efectivos militares de los EE. UU. en el país.

Estos sucesos y concisos párrafos ayudarían quizás a contextualizar el desgarrador testimonio del Dr. Morínigo, pues el gobierno solo se concentró en alabar a líderes de otras naciones y se vinculó supuestamente para intermediar con otras naciones en litigios bélicos, pero a nivel interno el gobierno y el Estado en sí están en una falta enorme con el pueblo. Está de más decir y repetir que la salud del país no da más, tanto en el sector público como en el privado; me refiero a IPS, porque IPS se fondea con recursos privados, del personal y la patronal. En ambos mundos médicos hay una tremenda desorganización que repercute directamente en la salud del pueblo.

A nivel político, si se analizasen estos dos años y medio, ya casi tres, del gobierno del presidente, y ante los fallos recurrentes de los ministerios e instituciones del Estado que deben velar por el bienestar de la nación, ameritaría un juicio político al presidente de la República hoy mismo, pues según la CN, Artículo 225:

“El Presidente de la República, el Vicepresidente, los ministros del Poder Ejecutivo, los ministros de la Corte Suprema de Justicia, el Fiscal General del Estado, el Defensor del Pueblo, el Contralor General de la República, el Subcontralor y los integrantes del Tribunal Superior de Justicia Electoral, sólo podrán ser sometidos a juicio político por mal desempeño de sus funciones, por delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos o por delitos comunes…”

Pues me dirá Ud., apreciado lector, ¿está el presidente de la República desempeñando bien sus funciones? Pues las evidencias sobran y no solamente eso, sino que diariamente aparecen hechos vergonzosos que denotan que al presidente de la República se le va de las manos el control del país.

A modo de ejemplo, bien concreto e ilustrativo: hace unos días se ha capturado a la mujer más buscada del país, que estuvo seis años prófuga, y en el interirn de su arresto ha podido negociar o tramitar una celda VIP con todos los chiches para que ella estuviera alojada cómodamente mientras dure su proceso. En las narices de las autoridades, esta señora pudo tramitar en tiempo récord este pedido deleznable, pues no se mide con la misma vara a todos los que están recluidos en las penitenciarías del país. Su excusa: dolencia de varias enfermedades; pues vaya, no es la única, ya que el pueblo está enfermo y no solamente los que están recluidos sufren dolencias graves, sino también los que están libres y que no pueden acceder a una salud digna e integral.

Bien, estimados lectores, ¿ameritaría un juicio político por mal desempeño o sería una medida drástica? Quizás sería un alivio y que el vicepresidente ya empiece a calentar la silla; quizás él tendría más éxito en estos años que quedan de gobierno.

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